Antropomarketing

Además de ser bueno hay que parecerlo.

“Si no estás ocupado naciendo, estás ocupado muriendo”, escribió en una de sus composiciones musicales el poeta Premio Nobel Bob Dylan.

Fue inevitable para mí al escuchar esta canción, pensar en todas aquellas marcas personales y empresariales, que cuando no están ocupadas en emprender están ocupadas en sobrevivir, esperando su muerte comercial por no tener una mentalidad innovadora que las conduzca a la creación de estrategias disruptivas.

El desarrollo de una marca implica crecimiento, entendido no solamente en términos cuantitativos sino cualitativos. Una persona con mentalidad innovadora siempre que se levanta por la mañana se hace la misma pregunta: ¿Cómo puedo agregar valor a lo que hago, para más personas y a mejor precio?

En algunas ocasiones me han buscado clientes, profesionistas o empresas, quienes creen que están aportando valor en lo que hacen y sin embargo se quejan de que sus ventas están disminuyendo. En mi experiencia, la causa o motivo más común por los que una persona o empresa ve una disminución en sus ventas, podría ser la siguiente:

En marketing afirmamos que “la percepción del cliente es la realidad de las marcas”. Esta aseveración tiene como argumento que las personas NO compramos productos o servicios, sino que compramos los beneficios que percibimos que dichos productos nos entregan.

Un principio básico en marketing nos dice que “no es suficiente ser bueno en lo que se hace, sino que también es necesario parecerlo”. Por ello las personas y las marcas no somos lo que decimos que hacemos, sino lo que transmitimos. Presento un ejemplo de lo anterior: para quienes no conocemos los diferentes niveles de calidad de un producto, como por ejemplo el tequila, percibimos que el precio, la botella y el empaque serán evidencia de su calidad.

Con base en lo anterior, una pregunta recurrrente es: ¿Qué es lo que se tiene que hacer para transmitir el valor de mi producto y/o servicio?. En mi opinión las claves para aportar valor son: solucionar problemas, diluir miedos, proporcionar alegría, ser más competitivos en el precio, ser más rápidos en la ejecución, dar mejor servicio. Para ello habría que preguntar, ya seas profesionista o empresario: ¿Qué es lo que haces mejor o diferente que tus competidores?. Si no tienes algo mejor o diferente, te recomendaría que te quedes en tu casa y busques mejores alternativas, porque es muy probable que sólo sobrevivas y quien sólo sobrevive desaparece del mercado.

Eso que sabes hacer mejor que otros, lo debes de comunicar porque lo que no se conoce, no existe. Nadie puede comprar lo que no conoce. Por tanto, hay que aprovechar cualquier ocasión para exponer lo que uno sabe hacer, ya sea a través de los medios online y offline. Ser demasiado discreto puede provocar que pases desapercibido para el mercado.

Todo acción de comunicación genera un impacto en términos de marketing, por lo tanto, cualquier elemento de nuestra comunicación debe transmitir aquello que somos y queremos que los demás perciban. Si tu negocio, idea o producto es muy bueno, siempre tendrás competidores de quienes te debes de diferenciar.

Para concluir, podemos afirmar que en la vida y en los negocios, quien no mejora, empeora; quien no avanza, retrocede. No hay término medio. Hay que tener una actitud de mejora continua. Y el mejor mecanismo de supervivencia es el crecimiento. Recuerda: no es lo que dices, es lo que transmites. No basta con ser bueno sino que los demás te deben percibir como tal.