Prometer no empobrece…. ¿o sí?

“Prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila”, dice una vieja expresión popular que algunas personas y marcas han adoptado como filosofía de vida. Historias que sucedieron en tiempos que parecen lejanos, cuando una promesa era casi un compromiso de vida o muerte, parecen ser códigos culturales que se han extraviado. Sin embargo, considero que honrar las promesas sigue siendo la forma como una persona o marca puede definir su prestigio a lo largo del tiempo.

Existen tal vez pocos dogmas en mercadotecnia, pero hay uno que es legendario: “cumple las promesas que le hagas a tus clientes”. Por ello, cuando me piden que diga alguna clave para tener clientes satisfechos, mi propuesta es: “cumple siempre lo que prometes”. Un cliente nunca va a olvidar una promesa incumplida.

Es comun que algunas marcas exageren en sus promesas… “somos los mejores, los únicos, los más baratos, etc.”, que al mentir o no cumplirlas, generan grandes decepciones a los clientes. El mismo esfuerzo necesario para prometer, se debe poner en lograr cumplir con esa promesa. Así de fácil y así de difícil.

Recuerdo la campaña de una compañía de seguros en México, quien en casos de accidentes automovilísticos prometia: “somos los primeros en llegar y los primeros en pagar”. El resultado que obtuvieron con su promesa incumplida, fueron clientes desilusionados y frustrados.

La Promesa Básica es realmente lo que se ofrece y lo que distingue a una marca de las demás. Las personas cuando adquieren productos o servicios, esperan recibir al menos lo que la marca les ofrece. Los clientes siempre buscan certezas, que los hagan sentir cómodos y confiados.

En marketing existe una conseja que reza así: “Si dices mucho, nada dices”, haciendo una clara referencia a todo ese cúmulo de información innecesaria que lanzan algunas marcas en sus campañas de comunicación, y que lejos de atrapar la atención de los clientes, crean confusión y diluye el impacto que se desea al añadir atributos a la marca, sin pensar antes en que éstos puedan cumplirse al pie de la letra, o que realmente sean un factor de diferenciación con respecto a los competidores.

Conozco varios casos en los que las marcas pretenden comunicar todo en un sólo material publicitario. Recuerdo un anuncio espectacular ubicado en una transitada avenida de la ciudad, que dentro del mensaje incluía el domicilio completo de la marca, números telefónicos y correo electrónico, esperando que las personas que transitan en sus automóviles, puedan retener toda esa información en pocos segundos.

Sobre este tema, mi recomendación sería que la comunicación entre una marca y su mercado esté centrada en la Promesa Básica que se ofrece, y que ésta deba ser realmente atractiva para el comprador. Se debe emplear sólo un mensaje, pero contundente y diferente. Si se promete una gran experiencia, más vale que cada detalle o componente del producto o servicio, esté diseñado en función de un solo objetivo: cumplirla. Aún más, rebasarla.

Por ello, el día de hoy les quiero hacer la siguiente propuesta, que aplica para todos los campos de nuestra vida: “No prometas lo que no habrás de cumplir”. Justo lo contrario que en la actividad política sucede, donde se promete y no siempre se cumple. Las promesas cumplidas siempre hablan más alto y claro que las palabras, con las que se pretenda calificar a una persona o a una marca.

Además de ser bueno hay que parecerlo.

“Si no estás ocupado naciendo, estás ocupado muriendo”, escribió en una de sus composiciones musicales el poeta Premio Nobel Bob Dylan.

Fue inevitable para mí al escuchar esta canción, pensar en todas aquellas marcas personales y empresariales, que cuando no están ocupadas en emprender están ocupadas en sobrevivir, esperando su muerte comercial por no tener una mentalidad innovadora que las conduzca a la creación de estrategias disruptivas.

El desarrollo de una marca implica crecimiento, entendido no solamente en términos cuantitativos sino cualitativos. Una persona con mentalidad innovadora siempre que se levanta por la mañana se hace la misma pregunta: ¿Cómo puedo agregar valor a lo que hago, para más personas y a mejor precio?

En algunas ocasiones me han buscado clientes, profesionistas o empresas, quienes creen que están aportando valor en lo que hacen y sin embargo se quejan de que sus ventas están disminuyendo. En mi experiencia, la causa o motivo más común por los que una persona o empresa ve una disminución en sus ventas, podría ser la siguiente:

En marketing afirmamos que “la percepción del cliente es la realidad de las marcas”. Esta aseveración tiene como argumento que las personas NO compramos productos o servicios, sino que compramos los beneficios que percibimos que dichos productos nos entregan.

Un principio básico en marketing nos dice que “no es suficiente ser bueno en lo que se hace, sino que también es necesario parecerlo”. Por ello las personas y las marcas no somos lo que decimos que hacemos, sino lo que transmitimos. Presento un ejemplo de lo anterior: para quienes no conocemos los diferentes niveles de calidad de un producto, como por ejemplo el tequila, percibimos que el precio, la botella y el empaque serán evidencia de su calidad.

Con base en lo anterior, una pregunta recurrrente es: ¿Qué es lo que se tiene que hacer para transmitir el valor de mi producto y/o servicio?. En mi opinión las claves para aportar valor son: solucionar problemas, diluir miedos, proporcionar alegría, ser más competitivos en el precio, ser más rápidos en la ejecución, dar mejor servicio. Para ello habría que preguntar, ya seas profesionista o empresario: ¿Qué es lo que haces mejor o diferente que tus competidores?. Si no tienes algo mejor o diferente, te recomendaría que te quedes en tu casa y busques mejores alternativas, porque es muy probable que sólo sobrevivas y quien sólo sobrevive desaparece del mercado.

Eso que sabes hacer mejor que otros, lo debes de comunicar porque lo que no se conoce, no existe. Nadie puede comprar lo que no conoce. Por tanto, hay que aprovechar cualquier ocasión para exponer lo que uno sabe hacer, ya sea a través de los medios online y offline. Ser demasiado discreto puede provocar que pases desapercibido para el mercado.

Todo acción de comunicación genera un impacto en términos de marketing, por lo tanto, cualquier elemento de nuestra comunicación debe transmitir aquello que somos y queremos que los demás perciban. Si tu negocio, idea o producto es muy bueno, siempre tendrás competidores de quienes te debes de diferenciar.

Para concluir, podemos afirmar que en la vida y en los negocios, quien no mejora, empeora; quien no avanza, retrocede. No hay término medio. Hay que tener una actitud de mejora continua. Y el mejor mecanismo de supervivencia es el crecimiento. Recuerda: no es lo que dices, es lo que transmites. No basta con ser bueno sino que los demás te deben percibir como tal.

“Soy como soy y no me parezco a naiden (sic)”

En el México de mediados del siglo pasado, Pedro Infante hacía cantar a las personas de esa época: “soy como soy y no me parezco a naiden (sic)”. Al día de hoy con base en la letra de esa célebre canción, es como se construye una marca personal.

Cuando se habla de marca personal, es común encontrar planteamientos relacionados únicamente al campo profesional o comercial, en el que se hace alusión a lo que una persona ofrece a su mercado para ser elegido, como consecuencia de que supo hacerles ver sus cualidades que lo hacen ser diferente a los demás.

No coincido del todo con este planteamiento, porque creo que la marca personal es algo más completo, ya que considero que la persona no es divisible en campos, profesional y particular, principalmente si quiere transmitir aquello que hace mejor que otros. Entonces es muy importante que sepa transmitir el por qué lo hace, ya que ahí es donde radica la verdadera diferencia.

Por eso, si sólo nos ocupamos de crear un personaje para nuestra marca personal que se ajuste a lo que pensamos que el mercado va a requerir, nos estaremos equivocando porque, de alguna manera, surgirán incongruencias.

Dichas incongruencias pueden tener repercusiones en todos los aspectos de la vida. Error grave es si en el ámbito profesional nos perciben de una manera y en el social o familiar de otra, porque en alguno nos estaríamos engañando a nosotros mismos.

Es lo que ocurre cuando alguien tiene como objetivo “venderse” sin que lo que hay detrás, respalde la imagen que presenta.

La coherencia es un elemento fundamental para tener una marca personal sólida, donde los hechos estén alineados con los pensamientos y las palabras. Si desconcertamos con nuestras acciones, no estaremos generando confianza y este es, en mi opinión, un valor en alza en el mercado.

Un elemento importante, es tener claros nuestros valores, sobre todo aquellos a los que no podemos renunciar por nada, los que realmente vivimos en el día con día y que son los que van a reforzar nuestra identidad. Vivimos en una sociedad donde la transparencia es un valor, aunque se han perdido otros fundamentales y las redes sociales e Internet hacen que todos seamos mucho más visibles que hace unos años.

La marca personal siempre se basa en una emoción sostenida en la mente de otra persona. Siempre. Porque una emoción consolidada en la mente de otras personas es, sin duda, de gran valor. La confianza en la marca personal aumentará. La fuerza de la marca personal se basa en la emoción.

Como conclusión, se puede afirmar que para descubrir “quién soy y por qué no me parezco a naiden” (sic) lo primero que debe hacerse es un trabajo de introspección e intentar averiguar cómo soy, cómo me veo y cómo me acepto. Si no te conoces bien nadie creerá en ti, y como cualquier empresa debes tener una personalidad propia y reconocible. Cuanto más te conozcas, menos temor tendrás en mostrarte en público.

Esto último es muy importante y no es tan fácil como en ocasiones se piensa, porque solo a partir de aquí, se podrá empezar a trabajar sobre la forma cómo se debe definir una marca personal.

¿Seré para ti único en el mundo?

Si bien la pregunta con la que titulo esta publicación pareciera el inicio de un diálogo romántico, la verdad es que la pregunta es la base sobre la cuál se debe construir una marca personal.

Uno de mis libros favoritos desde la infancia, es “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry. Lo es por la profundidad de sus reflexiones, a las cuales les damos un significado diferente en las distintas etapas de nuestra vida.

Hace unos días releyendo el libro, me encontré con el pasaje en donde El Principito se topa con el zorro y ambos desarrollan la siguiente conversación: “Para mi no eres todavía más que un muchachito, semejante a cien mil muchachitos. No te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro, semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo”.

 La oración seré para ti único en el mundo pone de manifiesto que lo que nos hace distintos no es únicamente aquello que depende de nosotros, sino especialmente la forma en la que nos perciben los demás. Nuestra marca personal.

Con la reflexión que hace el zorro con El Principito: Tendremos necesidad el uno del otro, se pone de manifiesto la idea del valor que aportamos a los demás y que nos convierte en imprescindibles. Nuestra marca personal.

Resulta interesante descubrir que la única palabra o adjetivo excluyente que existe en el diccionario es “única”. Cuando decimos “única” significa que no existe otra igual. Con base en lo anterior, surge la pregunta: ¿Qué es lo que te hace ser una persona única en el mundo?.

Lo que te hace una persona única en el mundo es el valor que transmites a los demás. Ese valor es lo que te distingue de entre una masa de personas con características aparentemente similares. La conexión emocional es un aspecto clave para que las personas perciban el valor que les aportas.

Una correcta propuesta de valor fomenta relaciones valiosas y necesidades mutuas.

Todas las relaciones humanas, las personales, las profesionales y las híbridas, se basan en una idea de valor para que maduren y permanezcan.

Para comunicar esa propuesta de valor que te hace diferente, recomiendo lo siguiente: explica primero el beneficio para tu cliente y luego explica qué haces para lograrlo. ¿Y si además, la Propuesta de Valor fuera única?

Si buscáramos en el libro de los récords de Guinness, es posible que encontremos muchas propuestas únicas. Si son de valor o no, lo tendría que valorar cada uno de ustedes. Por ejemplo, ¿qué valor te aporta una persona que es la única en el mundo que en 30 segundos dobló con las manos un sartén de aluminio, hasta reducirlo a la mitad de su tamaño original?. En mi caso, esta persona con su actividad que lo hace ser único en el mundo, no aporta valor a mi vida personal ni a la profesional.

Para concluir, te invito a realizar el siguiente ejercicio que consiste en completar la siguiente oración: Soy la única persona en este mundo que…

 

 

 

El marketing sin empatía, es un marketing sin humanidad.

Hace algunas semanas conversando con uno de mis clientes, me preguntó sobre la estrategia a seguir para humanizar a una marca, a lo que respondí que la empatía debe ser el eje central de una estrategia de mercadotecnia centrada en la persona, en el entendido de que la empatía es una virtud necesaria que debe trabajarse en cualquier ámbito de nuestra vida.

 

La empatía va mucho más allá que simplemente “ponerse en los zapatos de otra persona”. Tener empatía es entender actitudes, acciones o sentimientos de otras personas, conectar con sus emociones y entender los deseos, temores, tristezas y alegrías. No es solamente entender cómo sienten otras personas, sino también la manera correcta de responder ante esos sentimientos.

 

Una respuesta empática nunca comienza con “lo bueno es que”. Por ejemplo, si una persona dice “falleció mi padre” y la otra persona responde “lo bueno es que ya no está sufriendo”, esa persona no está siendo empática. Esa persona no está conectándose con el sentimiento que existe dentro de la frase y colocándose de su lado. Cuando se usa la empatía, inclusive no teniendo una respuesta, apenas escuchando y colocándose en el lugar de la persona se logra una conexión.

 

Para ser empático no son necesarios profundos conocimientos de psicología, ya que lo único que se requiere es ser humano y demostrarlo. La empatía debe trabajarse en una empresa para que, quienes colaboran en ella, conozcan lo que sus clientes sienten, conectar con sus emociones y conseguir ofrecerles lo que necesitan. Desarrollando la empatía en la empresa, se genera un vínculo afectivo con sus clientes.

 

El desarrollo de la empatía en una empresa a través de la mercadotecnia centrada en la persona, ayuda a construir buenas relaciones con sus clientes, ya que estos se sentirán comprendidos y escuchados y eso se traduce en lealtad hacia la marca. Un cliente que es leal a una marca, se convierte en un cliente empático hacia la empresa y puede ser un excelente embajador que de testimonio de la marca

 

Algunas recomendaciones que podría ofrecer para desarrollar la empatía en una empresa, serían las siguientes:

  • Hacer sentir al cliente como una persona única, con sus propias particularidades. Para ello se debe recordar que, escuchar y observar es fundamental.
  • Definir, con sinceridad y naturalidad, en la estrategia de marketing los valores de la empresa y los sentimientos que los productos o servicios pueden provocar en los clientes.
  • Contar historias (Storytelling). Contar algo sobre la empresa; cómo nació, anécdotas sobre algún producto o servicio. Hacerlo desde las emociones, para despertar en los clientes sentimientos positivos hacia la marca.
  • Pensar como persona, no como marca. Cuando se tenga una gran idea de marketing, habrá que colocarse en el lugar de los clientes y pensar si esa idea les aporta valor real.
  • No es suficiente tener empatía, se debe de transmitir a través de acciones para reforzar, aliviar o solucionar. Acciones que provoquen que los clientes quieran la marca, al saber que esa marca está pensando en ellos.

 

Para concluir, quiero mencionar un pensamiento que en alguna ocasión expresó la extraordinaria actriz Meryl Streep: “El gran don de los seres humanos es el poder de la empatía.”

El valor de entregar “liebre por gato” en la venta de servicios profesionales.

Una pregunta recurrente que recibo de personas que trabajan en una empresa o prestan sus servicios profesionales de forma independiente, es ¿Cómo determinar un precio justo por los servicios profesionales que ofrezco?. Ante esa pregunta, en principio respondería con una petición: describe cuál es el valor que entregas al cliente y que él perciba, para que esté dispuesto a pagar por ello.

Debido a aprendizajes erróneos y que forman parte de códigos culturales, una persona busca un trabajo en donde pueda recibir un sueldo que en principio le permita satisfacer sus necesidades básicas y de ser posible, lograr un nivel de vida en el qué sus necesidades y deseos se cumplan. En otras palabras, a través de este método se está fijando un precio (honorarios o sueldo) con una orientación hacia sus propios costos, fijos y variables.

Otra práctica común en nuestro medio es fijar dicho precio orientado hacia los competidores, por ejemplo si el colega que ofrece servicios similares a los propios, cobra “x” cantidad, entonces se determina el monto de los honorarios en un rango similar, aduciendo que son precios de mercado.

En lo personal, recomiendo a mis clientes que fijen el monto de sus honorarios o sueldo en función del valor que aportan y qué comunican a través de su marca personal. Los argumentos que ofrezco para respaldar esta recomendación, son los siguientes: Un servicio tiene precio, una marca personal tiene valor. Un servicio tiene características, una marca personal aporta beneficios. Un servicio se puede copiar, una marca personal no.

Debemos de aprender a posicionar en la mente y corazón de los clientes, nuestros talentos, y no nuestros estudios. Damos por hecho que si estudiamos finanzas o contabilidad es porque tenemos el talento de los números, si somos mercadólogos o comunicadores tenemos el talento de la creatividad, si somos ingenieros tenemos el talento de la innovación. No siempre es así, por ello debemos escapar de la trampa de definirnos a nosotros mismos por nuestros estudios. Al final, los clientes estarán dispuestos a pagar por nuestros conocimientos y por lo que somos como personas.

Nuestros talentos son únicos y sin excepción todos tenemos algunos. Lo que sucede frecuentemente es que aprendimos que los talentos deben ser artísticos como cantar, bailar, pintar, actuar, etc. ¿Sabías que ser honesto, congruente, empático, analítico, extrovertido, paciente, práctico, o tenaz también son talentos? Existen muchos más que debemos descubrir en nosotros si deseamos potenciar la marca personal.

Identificar nuestros talentos es una tarea que implica enfoque y tiempo de calidad para observarnos a nosotros mismos. Sobre este punto te daré una recomendación: durante una semana observa en tu día a día qué es lo que te facilita tanto, que puedes lograr resultados extraordinarios sin mucho esfuerzo una y otra vez. Una vez que lo hayas identificado pregúntate ¿qué tanto estos talentos me han ayudado a llegar hasta donde estoy? Te sorprenderá descubrir lo mucho que te han impulsado.

Trata de posicionarte en aquello en que eres extraordinariamente bueno y nadie puede ofrecerlo como tú. Ahí radica la diferenciación más poderosa. Cuando digo que debes ser extraordinariamente bueno en algo, sólo debes observar que lo que te hace diferente a alguien, es ese extra que aportas fuera de lo ordinario, por eso se le llama extraordinario. ¿A qué estás dispuesto tú que tu competencia no?, ¿qué valores pondrás en acción que para otros son irrelevantes? Si esos valores tienen significado para ti, estarás siendo auténtico.  Debes arriesgarte a ser auténtico.

Como conclusión puedo afirmar que, cuando como persona y profesionista descubras quién eres y para quienes existes, podrás entonces comunicarlo con claridad. No volverás a cometer el error de decir “yo también lo hago pero más barato”. Deja de competir por precio y comienza a diferenciarte con tu marca personal, superando a tus competidores y las expectativas de tus clientes cuando reciban una “liebre” en lugar del “gato” que ellos esperaban.

El mercado son personas conversando

¿Quiéren monologueeeee?, con esta expresión solía iniciar hace algunos años, el comediante Adal Ramones su show con un mónólogo, que en ocasiones tenía más de 40 minutos de duración. Era una época en la que las marcas también utilizaban en sus campañas publicitarias el monólogo, para transmitir información.

Actualmente el monólogo está circunscrito a los teatros y escenarios de comedia. Y si bien es cierto que de parte del público hay reacciones de risas o aplausos, no se podrían definir como conversaciones. Hoy en día es frecuente encontrar marcas que siguen utilizando el monólogo en sus campañas publicitarias, tanto en el mundo real como en el virtual.

La comunicación en mercadotecnia debe ser un proceso artesanal, que en estos tiempos ya no acepta producciones masivas y en serie. Especialistas afirman sobre el valor que las marcas aportan a su comunicación cuando son capaces de personalizarla, ya que no debemos olvidar que los mercados son entes vivos integrados por personas.

La personalización se ha convertido en una prioridad para las marcas dentro de sus acciones de comunicación y mercadotecnia, sin embargo son pocas las marcas que demuestran tener la capacidad de entender a profundidad a sus clientes para poder conversar con ellos.

Hallazgos del estudio “The consumer conversation” realizado por IBM indica que aún cuando el 80 por ciento de las empresas dice tener una visión completa de cada uno de sus clientes, sólo el 22 por ciento de los consumidores perciben que son tratados como personas por las marcas.

Las conversaciones entre personas se escuchan “humanas” y es en este punto donde considero que están fallando algunas marcas, cuando su comunicación no parece humana. La voz humana es abierta, natural y sincera ya sea transmitiendo información, opiniones o mensajes. Este concepto de voz humana debe ser auténtico y coherente en las marcas que comunican cuando pretendan transmitir emociones.

Para concluir, se puede afirmar que para que una marca pueda conversar con sus clientes, lo primero que debe hacer es escucharlos y observarlos para poderlos entender. La conversación entre una marca y su mercado debe ser un auténtico diálogo, en el que ambas partes al escucharse, muestren quienes son, lo que quieren y necesitan. Cuando se pierde la capacidad de conversar, perdemos aquello que nos hace humanos.

Nadie dice que vende pan duro, ¿o sí?

Dice la conseja popular que “nadie vende pan duro”, para referirse a que ninguna persona va a hablar mal de lo que hace o vende. Sin embargo, en algunos casos tendría mis dudas sobre si la forma como una marca se comunica con su mercado sea la correcta, cuando escucho o leo frases hechas como: “con la más alta calidad”, “atención personalizada”, “somos un equipo multidisciplinar” “ofrecemos un servicio integral”.

Conozco casos de empresas y personas que no venden lo suficiente porque no están conectando con lo que verdaderamente desean sus clientes potenciales. No venden porque se están quedando en la parte superficial de lo que ofrecen, en lugar de comunicar el para qué o por qué lo ofrecen. Ignoran que detrás de toda decisión de compra hay un motivo emocional.

Algunas empresas olvidan que las personas no eligen una marca por necesidad, sino porque la perciben como la solución o la vía para satisfacer una motivación o deseo que tienen. Las personas compramos por diversos motivos, pero dejando a un lado las necesidades básicas y funcionales de nuestro día a día, está más que comprobado que los deseos que se esconden detrás de nuestros impulsos para comprar, son 12 y son universales.

Algunos ejemplos de lo anterior, pueden ser los siguientes:

  • Las personas no van al gimnasio porque tenga a su disposición las mejores instalaciones, sino porque quieren estar en forma y sentirse bien consigo mismas.
  • Las personas no compran relojes, celulares o automóviles de alta gama por su valor utilitario, sino para mostrar estatus.
  • A nadie le gusta comprar cremas antiarrugas, pero se venden porque anhelamos mantener la juventud y belleza.
  • No llevan a sus hijos a un colegio de prestigio por la educación que recibirán, sino porque en última instancia buscan las oportunidades de éxito que dicha educación (y las amistades que allí cultivarán) les podrán brindar en el futuro.

Por ello es que recomiendo a mis clientes que su estrategia de comunicación no la centren en lo que venden, sino en lo que su marca, a través de sus productos y servicios, es capaz de hacer por sus clientes. Transmitir la idea de los beneficios de lo que venden, ayudará a sus clientes a ver realizado el deseo que tienen.

Los 12 motivadores de compra se pueden activar a través de 3 tipos de enfoque:

  1. Ganar (amor, atracción, dinero, estatus, estilo de vida, tiempo.)
  2. Mantener (belleza, momentos, personalidad, salud, seguridad, tendencia)
  3. Temor a perder lo que desean.

Algunos casos de lo anterior, pueden ser:

  • Marcas de perfumes, joyas y helados que en sus mensajes trasmiten sensibilidad, romanticismo, pasión o muestras de afecto.
  • Mensajes que motivan a su audiencia a valorarse, quererse y cuidarse, porque es importante sentirse bien con uno mismo para vivir feliz.
  • Marcas de relojes, automóviles, tecnología, vinos y ropa, que transmiten la idea de que un determinado producto/servicio se percibe asociado a  exclusividad, éxito profesional, glamour, clase y estilo.
  • Mensajes de cervezas, refrescos, botanas, comida rápida que hablan de momentos y de experiencias, utilizando las palabras “vive”,“siente”, “disfruta”.
  • Mensajes que emplean frases del tipo: ¿aún no lo tienes?, ¿A qué esperas? ¡No te quedes sin el tuyo! o las palabras clave de tu mensaje son “natural”, “equilibrado/a”, “saludable”. “bienestar”. “cuida”, “protege.

Cuando las marcas llegan a comprender el deseo que se esconde más allá de las necesidades que todos decimos tener, los clientes sentirán conexión y atracción al percibir que verdaderamente se empatiza con ellos. Cuando esto sucede, el precio se convierte en un factor secundario.

 

Marca personal: sólo muere lo que se olvida.

Miguel Rivera, personaje central en la película Coco, en una escena hace la siguiente reflexión: “Toda mi vida siempre hubo algo dentro de mí, algo que me hacía diferente” y de esta misma película, parafraseando a Héctor Rivera podemos decir: “Cuando no hay nadie que te recuerde en el mundo de los vivos, desapareces de este mercado”.

Es en esta película de Coco donde podemos encontrar, entre otros mensajes, el valor y significado de la marca personal, así como el difícil camino entre el ser y trascender en la vida.

La trama central de la película nos muestra que, a partir de nuestra naturaleza humana, lo más importante es lo que somos como personas, viviendo y actuando en familia, en comunidad y en sociedad, aportando valor a las vidas de quienes conviven con nosotros o reciben de cualquier forma nuestra influencia, marcando sus almas gracias a ello.

La actual situación del mercado laboral cada día se torna más difícil, por lo que cada vez más personas están haciendo un gran esfuerzo para ser tan visibles como les sea posible y sobresalir entre muchas personas, que tienen aspiraciones similares o equivalentes a las suyas. “El resto del mundo obedece reglas, pero yo obedezco a mi corazón” escuchamos en la película de Coco a Ernesto, al referirse a la forma como siguió su vocación.

Una marca personal es el modo con el que comunicamos lo que somos y la forma como actuamos y andamos por la vida; la forma en que gracias a ello nos hacemos percibir, sentir, valorar y posicionar en la vida; la huella que dejamos en otras personas al interactuar, bien sea en el campo del trabajo o personal.

En este escenario, una marca personal bien gestionada, visibiliza, distingue y destaca lo que la persona es y significa para las demás personas del mundo, pues como seres humanos estamos enfocados en aportar valor a otras personas y por supuesto, en contribuir a su desarrollo integral y a la mejora de su calidad de vida.

Para hablar de trascendencia en nuestra vida, sólo se dirá o pensará de nosotros aquello que hayamos sido capaces de sembrar y cultivar en las mentes y corazones.

Por ejemplo, pensando actualmente en tu trabajo, te preguntaría: ¿Cómo eres valorado hoy por tus compañeros de trabajo, jefes y clientes?, llegado el momento, ¿Cómo te gustaría ser recordado cuando ya no estés en donde estás hoy?. El dar respuesta a estas preguntas, permitirá conocer lo que actualmente comunica tu marca personal.

Para concluir, podemos decir que si una persona decide ser “uno más” en la vida, en realidad se estará convirtiendo en “uno menos”, invisible e intrascendente. Cada uno de nosotros somos y valemos lo que significamos para los demás y que al final, como escuchamos en la película Coco: “sólo muere lo que se olvida”.

¿Por qué yo? y la importancia de la Marca Personal

Imagina estimado lector el siguiente escenario: un asteroide viene en dirección a la tierra y se espera que impacte y destruya, dentro de doce meses, nuestro planeta. Afortunadamente existe una nave espacial para evacuar el planeta y preservar a la especie humana.

Por supuesto que no todas las personas tendrán cabida en la nave, por lo que vas a tener que competir por entrar en esa nave. Tu modo de darte a conocer será a través de internet. Es aquí en donde entra en acción la marca personal (la huella que dejas en los demás).

Como ocurre en la vida real, necesitarás crearte una reputación, que los demás hablen de tus excelencias y piensen en ti como una persona que aporta valor a sus vidas. También es necesario definir y desarrollar el proceso de creación y gestión de tu marca, lo que se conoce como personal branding. Es importante dar una imagen fácilmente reconocible y recordable por los demás: tu identidad como marca tanto tangible (avatar, logotipo, colores) como intangible (filosofía, valores).

Asimismo tendrás que determinar la manera de comunicarte en Internet, así como elegir en qué plataformas y redes sociales vas a estar para optimizar el alcance de tu mensaje. Deberás de generar contenido de calidad y de forma periódica.

Todo lo anterior bajo una estrategia que has creado de antemano. Después, ¡a trabajar fuerte!, con coherencia, paciencia y adaptándose a los cambios, porque desarrollar tu marca personal es un proceso laborioso. Llegará el momento en el que tendrás ese valor añadido que no poseen los demás. Ya no sólo estarás en esa nave, sino que tú te has convertido en la opción más útil, la que está por encima de cualquier tendencia.

La creación y gestión de una Marca Personal no deja de ser un trabajo, pero de ti mismo, Recuerda, nadie es perfecto, ni tampoco se puede llegar a la perfección. Lo que se trata es de convertir las áreas de mejora o debilidades en fortalezas, o por lo menos minimizar las debilidades trabajando con voluntad e ingenio, formándose continuamente y poniendo en práctica los conocimientos adquiridos.

Como no te puedes dirigir a todo el mundo por igual porque sería un gasto inútil de energía, decide cuál o cuáles van a ser tus públicos objetivos, de acuerdo con tus intereses. Busca tus diferencias, las que te hacen único, la esencia de tu Marca Personal.

Puedes diferenciarte por tu genialidad y creatividad, tu precisión a la hora de explicarte, tus conocimientos en una materia, tu estilo de narrativa, y/o por la combinación de colores y las formas de los diseños que vayas a utilizar en tu marca personal y que incluirás en tu web, blog, redes sociales, plataformas, tarjetas de visita, facturas, correos electrónicos, etc.

En pocas palabras: lo que te hace ser diferente y único, es lo que a la fecha has logrado con generosidad, dar a los demás y lo que estarías dispuesto en el futuro entregar. Por ello te recomiendo que dotes a tu identidad online de los mismos valores que practicas en tu vida offline. Debe existir congruencia entre tu vida virtual y real, porque al final de cuentas en esencia, eres la misma persona.

Para finalizar, quiero darte un último consejo respecto a la forma de comunicar tu marca personal: por favor, escribe a tus seguidores con mensajes únicos, sólo destinados a ellos. Haz que tus seguidores se sientan especiales, trátalos como personas, como los seres únicos que son. Atiéndelos debidamente, porque el trato humano está siendo subestimado en una sociedad que siempre va deprisa y demanda resultados rápidos, mercados que ya han borrado la línea que separa a un algoritmo de una persona, donde en ocasiones olvidamos que la esencia es el trato de persona a persona. En Marketing se vale Ser Humano y demostrarlo.