El marketing sin empatía, es un marketing sin humanidad.

Hace algunas semanas conversando con uno de mis clientes, me preguntó sobre la estrategia a seguir para humanizar a una marca, a lo que respondí que la empatía debe ser el eje central de una estrategia de mercadotecnia centrada en la persona, en el entendido de que la empatía es una virtud necesaria que debe trabajarse en cualquier ámbito de nuestra vida.

 

La empatía va mucho más allá que simplemente “ponerse en los zapatos de otra persona”. Tener empatía es entender actitudes, acciones o sentimientos de otras personas, conectar con sus emociones y entender los deseos, temores, tristezas y alegrías. No es solamente entender cómo sienten otras personas, sino también la manera correcta de responder ante esos sentimientos.

 

Una respuesta empática nunca comienza con “lo bueno es que”. Por ejemplo, si una persona dice “falleció mi padre” y la otra persona responde “lo bueno es que ya no está sufriendo”, esa persona no está siendo empática. Esa persona no está conectándose con el sentimiento que existe dentro de la frase y colocándose de su lado. Cuando se usa la empatía, inclusive no teniendo una respuesta, apenas escuchando y colocándose en el lugar de la persona se logra una conexión.

 

Para ser empático no son necesarios profundos conocimientos de psicología, ya que lo único que se requiere es ser humano y demostrarlo. La empatía debe trabajarse en una empresa para que, quienes colaboran en ella, conozcan lo que sus clientes sienten, conectar con sus emociones y conseguir ofrecerles lo que necesitan. Desarrollando la empatía en la empresa, se genera un vínculo afectivo con sus clientes.

 

El desarrollo de la empatía en una empresa a través de la mercadotecnia centrada en la persona, ayuda a construir buenas relaciones con sus clientes, ya que estos se sentirán comprendidos y escuchados y eso se traduce en lealtad hacia la marca. Un cliente que es leal a una marca, se convierte en un cliente empático hacia la empresa y puede ser un excelente embajador que de testimonio de la marca

 

Algunas recomendaciones que podría ofrecer para desarrollar la empatía en una empresa, serían las siguientes:

  • Hacer sentir al cliente como una persona única, con sus propias particularidades. Para ello se debe recordar que, escuchar y observar es fundamental.
  • Definir, con sinceridad y naturalidad, en la estrategia de marketing los valores de la empresa y los sentimientos que los productos o servicios pueden provocar en los clientes.
  • Contar historias (Storytelling). Contar algo sobre la empresa; cómo nació, anécdotas sobre algún producto o servicio. Hacerlo desde las emociones, para despertar en los clientes sentimientos positivos hacia la marca.
  • Pensar como persona, no como marca. Cuando se tenga una gran idea de marketing, habrá que colocarse en el lugar de los clientes y pensar si esa idea les aporta valor real.
  • No es suficiente tener empatía, se debe de transmitir a través de acciones para reforzar, aliviar o solucionar. Acciones que provoquen que los clientes quieran la marca, al saber que esa marca está pensando en ellos.

 

Para concluir, quiero mencionar un pensamiento que en alguna ocasión expresó la extraordinaria actriz Meryl Streep: “El gran don de los seres humanos es el poder de la empatía.”

La dimensión humana del trabajo

Peter Drucker considerado como el mayor filósofo empresarial del siglo XX, afirmaba que “trabajar duro por algo que nos interesa, se le nombra estrés. Trabajar duro por algo que amamos, se le nombra pasión”.

Bajo este principio te preguntaría amable lector: tu trabajo actual, ¿te interesa o te emociona?. Si en la mañana cuando despiertas, te lamentas porque “tienes que ir a trabajar”, en lugar de alegrarte porque quieres ir a trabajar, lo primero significa que estás haciendo lo incorrecto en el lugar incorrecto.

El trabajo está dentro de las actividades propiamente humanas, no solamente productivas. Aún más, me atrevo a decir que es la más profundamente humana; es una actividad en la que el hombre manifiesta su ser personal. En Gen 2, 8, está escrito que Dios puso al hombre en el jardín del Edén para que lo trabajara.

En el trabajo se comprometen la inteligencia y la voluntad del hombre. Es algo intencional, específico del ser humano. Por eso el trabajo participa de la dignidad propia de todo ser humano y tiene un valor intrínseco, independiente a su valor económico o su consideración social.

Este valor intrínseco se ha venido erosionando en tiempos recientes por malas prácticas en las relaciones comerciales, cuando por ejemplo, se presentan fallas al participar ambas partes con mala fe buscando perjudicar a su contra parte. Una compañía de seguros que evita pagar un evento y un asegurado que busca engañar a la compañía de seguros, es sólo un caso.

Es así como vemos con más frecuencia casos en los que la empatía, integridad, confianza, honestidad y el respeto, están ausentes en las relaciones de negocios y laborales. Vendedores que no escuchan a su cliente. Clientes que no respetan el trabajo de los vendedores, buscando obtener la mayor ventaja posible.

Una agencia de publicidad que solamente tiene como objetivo su 15% de comisión o la agencia de marketing digital que solamente piensa en la “iguala mensual” que recibirá del cliente, son ejemplos sobre la forma como algunas agencias no respetan el trabajo de sus clientes.

También este valor intrínseco del trabajo se demerita con actitudes tales como “tú haces como que me pagas y yo hago como que trabajo”. Al respecto, pienso que pocas cosas en la vida son tan importantes como la satisfacción de un trabajo bien hecho.

Para concluir, les quiero compartir una experiencia vivida la semana pasada, cuando al bajarme de un taxi, después de agradecer al conductor por el buen servicio recibido, él me dijo: “gracias a usted por darme trabajo y que Dios lo bendiga”. Es a esta persona, que me dio una lección de vida que les comparto, a quien dedico este artículo.

El valor de una marca ciudad, se genera a partir de sus habitantes

En anteriores participaciones dentro de este espacio, hemos tratado el tema de la marca, desde el punto de vista de cómo las empresas la aplican a los productos y a los servicios que comercializan. También tratamos el tema de la marca personal y su correcto posicionamiento.

En esta ocasión quisiera hablar sobre lo que se conoce como la marca ciudad, entendido este concepto como el nombre propio de una ciudad. Esta marca se asocia a una serie de atributos singulares y exclusivos, gracias a los cuales se puede identificar, reconocer y diferenciar dicha ciudad de otras.

Una marca ciudad no se construye modificando el escudo de armas de la ciudad hasta convertirlo en un isotipo o escribir el nombre en un intento por construir un logotipo. Tampoco se logra pintando con colores partidistas el Parque de la Revolución.

A través de la mercadotecnia se ha venido introduciendo el concepto de mercado, cuando las personas se refieren a las ciudades, esto quiere decir, reconocer a los ciudadanos y a los visitantes de las ciudades como clientes, lo que representa un cambio en la forma de pensar y de considerar cómo deben ser tratados.

La imagen de una ciudad se construye día a día con base en lo que las personas que ahí viven o la visitan piensan respecto a ella, en las percepciones, actitudes, sensaciones y estímulos que la ciudad les provoca.

Una ciudad es la casa de todas las personas que habitan en ella, orgullosas de sentirse parte de una comunidad solidaria que contribuye a su desarrollo a través del trabajo y esfuerzo diario.

Guadalajara es nuestro hogar común; con una población heterogénea, con tradiciones propias, costumbres, cualidades, circunstancias, defectos y valores que modifican los estilos de vida, hábitos de consumo y conductas de compra.

Durante muchos años nuestra propuesta de valor como marca ciudad fue la de ser la “Perla de Occidente” y posteriormente como la “Ciudad de las Rosas”, que logramos gracias a la participación de todos en el cuidado que se tenía para conservar limpios nuestros espacios públicos, el mobiliario urbano y los edificios.

Era esa ciudad a la que Pepe Guízar y Paco Padilla le compusieron hermosas canciones, que agregaron gran valor a nuestra marca ciudad y que al día de hoy, al cantarlas lo hacemos añorando a esa ciudad que ya no es.

Ahora, nuestra marca ciudad se encuentra erosionada y está perdiendo valor, como consecuencia de lo que todos los que vivimos en esta ciudad hemos hecho o dejado de hacer; sin embargo, no todo se ha perdido.

En la medida en la que cada uno de nosotros, en nuestra propia casa, cuidemos el agua, no pongamos la basura fuera de lugar, mantengamos limpias nuestras banquetas, conservando el mobiliario urbano y los edificios públicos, estaremos construyendo una propuesta de valor para nuestra marca ciudad, de la que todos los tapatíos nos sentiremos orgullosos.

Lo que pasa en FB, ¿se queda en FB?

Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas y lo que pasa en Facebook se queda en … Google!!!!!

Es importante recordar que cuando abrimos una cuenta en alguna de las redes sociales, en el contrato que firmamos y que no leemos, al pulsar la tecla “enter”, estamos en realidad cediendo la propiedad de todo el material que publiquemos.

Casi todos hemos utilizado o usamos de manera frecuente algún servicio en internet, como por ejemplo, servicio de mapas, mensajería instantánea, email o redes sociales.

Llama mi atención cuando escucho a una persona que se refiere a estos servicios como “gratuitos”, cuando en realidad no lo son. Por lo general un usuario de internet utiliza al menos 3 servicios, siendo el email el primero de ellos, ya que lo necesita para poder abrir perfiles en otros lados.

Si tuviéramos que pagar con dinero por cada servicio que hoy utilizamos de forma gratuita, tendríamos que elegir cual realmente necesitamos, ya que algunos serían impagables.

A empresas como Facebook o Google no les pagamos con dinero por usar sus servicios de redes sociales, correos o aplicaciones, ya que a ellas les pagamos con nuestra identidad, desde lo básico como nuestro nombre, edad, ubicación, hasta nuestras preferencias sexuales, actividades diarias, hábitos de consumo, conductas de compra y marcas preferidas.

Cada ocasión en la que hacemos una búsqueda en Google, subimos una foto a Facebook, vemos un video en Youtube o escribimos un mail en Gmail, estas compañías guardan toda la información para armar un perfil completo de nosotros.

Les comparto una experiencia personal: para la Navidad pasada estuve buscando en Google opciones para comprar armazones de lentes y hoy a la fecha, tres meses después, me siguen apareciendo en Facebook mensajes comerciales de diferentes marcas de armazones.

También he recibido en Facebook ofertas de playeras haciendo alusión a lo magníficos que somos quienes, que al igual que yo, nacimos en el mismo año y estudiamos en la misma universidad. ¿De dónde obtuvieron esta información?, la respuesta es simple: de la información que aparece en mi perfil y de mis búsquedas en Google.

Es importante indicar que ni Facebook ni Google venden nuestra información, pero si hacen un gran negocio con ella. Estas empresas viven de la publicidad y gracias a todo lo que saben de nosotros logran entregar a los anunciantes un perfil detallado para segmentar de manera muy efectiva, mucho mejor que en cualquier otro medio.

Gracias a toda la información que guardan de sus usuarios, pueden segmentar campañas con un grado de detalle que parece de ciencia ficción. Por ejemplo, hoy en Facebook se puede lanzar una campaña así:

Hombre de entre 35 y 40 años

Casado y con dos hijos

Con estudios universitarios

Vive en la Colonia X de Zapopan

Trabaja en la empresa XY

Tiene un puesto de director

Va diario al gimnasio por las mañanas.

Viajó recientemente a Los Ángeles

Utiliza un iPhone 6s Plus

Le gusta escuchar música clásica y ver películas de x actriz

Les gusta la comida francesa e italiana

Su cumpleaños es en unos días

Cuando una campaña tiene una buena segmentación, la efectividad de la misma es notable, de ahí que requieran ellos que nuestra información esté actualizada siempre.

Tanto Facebook como Google, tienen claro lo que requieren de nosotros para que les demos lo que necesitan, de ahí que cada día agregan nuevos servicios, como por ejemplo Waze y otras aplicaciones de mapas, para que les demos lo que necesitan.

El fresco aroma de las marcas

Laura Esquivel, en su magna obra “Como agua para chocolate”, escribió: “Los olores tienen la característica de reproducir tiempos pasados junto con sonidos y olores nunca igualados en el presente”.

Por la fuerza con la que las esencias influyen en nosotros, tenemos la capacidad de evocar diferentes estados de ánimo, percepciones y emociones a partir de los aromas que recibimos a través de nuestro sentido del olfato. Esto se debe a una conexión directa que existe con la sede emocional y el centro de memoria en el cerebro.

Los mercadólogos conocen este fenómeno; es por ello que algunas empresas comerciales han desarrollado un aroma de marca (brand scent). Con tecnología especial, dispersan ese aroma en sus áreas de venta para crear diferentes experiencias olfativas entre los visitantes. Tiendas, restaurantes, casinos, hoteles, centros comerciales, salones de eventos, casas funerarias, casas de muestra, gimnasios y oficinas lo están haciendo actualmente de manera regular.

Tenemos por ejemplo el caso de una cadena local de farmacias que utiliza el aroma a pan recién horneado para crear experiencias olfativas diferentes a las que tradicionalmente se pueden tener en una farmacia. También tenemos el caso de una cadena de tiendas de ropa de moda, en donde los vendedores cada tres horas rocían con perfume la ropa exhibida con una fragancia fabricada en exclusiva para esa marca.

Cuando visite alguna tienda departamental ponga atención y podrá percibir las esencias que utilizan las marcas para atraer a las personas hacia áreas específicas de la tienda. La intención es que Usted memorice, gracias a esos aromas, la noción de la marca y el producto, porque a través de los aromas se logran crear asociaciones y memorias positivas que pueden ayudar a crear un lazo más fuerte entre la marca y el cliente.

En la práctica se utilizan aromas de forma abierta, como el caso del pan recién horneado para lograr un propósito, o de forma encubierta, como por ejemplo, aquellos que se utilizan para generar feromonas y así cambiar comportamientos que sean benéficos para la marca sin que sean percibidos por el consumidor.

Existen implicaciones éticas respecto al uso encubierto de los aromas para influenciar comportamientos, al estar manipulando a la persona a través de su propia bioquímica.

Actualmente, el Aromarketing es toda una industria en donde una empresa tapatía, pionera y líder se dedica a fabricar y proveer aromas para diferentes marcas nacionales e internacionales.

Para concluir, con seguridad en alguna ocasión habrán escuchado que “el perfume más caro del mundo es el aroma de un automóvil nuevo”. Lo dicho es correcto, dado que al vivir la experiencia de estrenar un automóvil, el cerebro lo relacionará directamente con dicho aroma y lo recordará al paso del tiempo.

Productos milagro, ¿sin efectos secundarios?

Estoy seguro que en más de alguna ocasión, hemos aconsejado a nuestras amistades o familiares que no se automediquen, aunque por otro lado, les hemos recomendado algún producto o tratamiento, con la confianza de que si “a mí me funcionó, también a ti te funcionará”.

No me extraña lo anterior, porque esto es parte del código cultural que tenemos los tapatíos y eso lo saben las empresas que producen y comercializan los productos conocidos como “milagro”, que han logrado establecerse dentro de nuestros hábitos de consumo. Esas empresas saben que nosotros buscamos en estos “suplementos alimenticios”, solucionar nuestros problemas de salud en muy poco tiempo y, si fuera posible de forma inmediata sin la indispensable supervisión médica.

Cuando recomendamos alguno de estos productos “milagro”, nos estamos convirtiendo en vendedores sin sueldo de este tipo de empresas y en algunos casos, cómplices cuando el producto daña la salud de la persona a quien se lo recomendamos. Nuestro principal argumento es que “el producto es natural y a mí me funcionó de maravilla”. Espero que a ti no te haya sucedido esto.

Si recuerdas amigo lector, en Guadalajara hemos tenido casos muy graves con este tipo de productos, como por ejemplo cuando veíamos en la televisión anuncios en los que nos prometían que la “uña de gato” curaba el cáncer de próstata y llegamos incluso a conocer a personas que teniendo ese padecimiento, suspendieron el tratamiento médico buscando el milagro que les ofrecían en la televisión.

También recuerdo los casos que tuvimos los tapatíos, del bálsamo y de las pastillas que curaban el dolor, sin advertir a los consumidores que los productos tenían cortisona reprocesada, lo que provocaba en ellos alivio del dolor, pero creaba dependencia a la sustancia, así como otros graves daños en su salud.

Los productos “milagro” los podemos encontrar en el comercio formal o informal, en diferentes presentaciones, tales como pastillas, soluciones, geles, cremas, parches, inyecciones, jabones y bebidas. Tal vez tú recuerdes alguna otra presentación.

Podemos imaginarnos el tipo de laboratorios en los que se producen algunos de estos “productos milagro”, con instalaciones que no cumplen con los requisitos indispensables para su producción, con un alto riesgo de que los ingredientes se puedan contaminar.

Estoy seguro que también has tenido oportunidad de ver esos largos anuncios comerciales disfrazados de programas de 30 minutos, en los que nos presentan equipos para ejercitar diversas partes de nuestro cuerpo, sin grandes esfuerzos y con resultados sorprendentes. De igual forma, nos presentan accesorios como anillos o pulseras con propiedades biomagnéticas, fajas para reducir tallas de forma inmediata o calzado para reducir nuestro peso simplemente caminando.

Seguramente ahora estarás recordando algunos anuncios de los fabricantes de “productos milagro” aquellos “sin efectos secundarios” porque son “totalmente naturales”.

¿Cuál es el que te viene a la mente?, ¿aquél en el que supuestos profesionales de la salud nos recomiendan un producto con una serie de cualidades terapéuticas o preventivas?, ¿o aquél en el que un grupo de personas nos aseguran haberlo probado consiguiendo resultados fabulosos en muy poco tiempo?. Cómo podrás darte cuenta, todos nos prometen lo mismo.

De mi padre que era médico aprendí que la enfermedad como concepto no existe. Lo que existe son enfermos y por ello es muy importante que no nos automediquemos y mucho menos que recomendemos productos o tratamientos. Siempre será necesario que consultemos con un médico para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuado.

Compras indulgentes, gustos culposos

Es un pequeño lujo, pero creo que lo valgo…

Estoy seguro de que en más de alguna ocasión habrán escuchado este slogan; también creo que puedo asegurar que algunas personas lo han vivido y no precisamente por usar la marca que este slogan promueve.

La cultura de consumo que tenemos los tapatíos se ve reflejada en nuestra preferencia por consumir y disfrutar en el aquí y el ahora, en lugar de crear y mantener planes a largo plazo. La elección es endeudarse, en lugar de bajar gastos y ahorrar para el futuro.

Los mismos factores que originan la inestabilidad económica en los hogares, pueden ofrecer oportunidades para aquellas empresas que ya aprendieron a trabajar de cara al mercado, como por ejemplo, las gastronómicas y las de productos de cuidado personal, ya que los consumidores tapatíos practicamos lo que en mercadotecnia se conoce como “compras indulgentes”, que funcionan como un alivio frente a las dificultades y problemas económicos.

Todos somos testigos de la gran cantidad de alternativas gastronómicas que han surgido en nuestra ciudad para todo tipo de segmentos de mercado.

¿Qué explica este comportamiento? La vida urbana actual es exigente e involucra grandes tiempos de traslado entre la casa y el trabajo. Esto impide que los tapatíos contemos con tiempo para cocinar y comer en nuestros hogares.

Es por estos factores que un gran segmento de la población come fuera de sus casas y, para estos tiempos difíciles, la comida rápida es la opción más económica y de mayor aporte calórico.

Esto normalmente se relaciona con el consumo de antojitos, comida chatarra, carbohidratos, chocolates y alcohol que son gustos culposos para quienes los consumen.

¿En alguna ocasión hemos reflexionado sobre el motivo por el que las autoridades fiscales incrementan impuestos al consumo de productos de alto contenido calórico?, la respuesta es simple: Ellos entienden muy bien que ante una crisis económica, necesariamente aumentará el consumo de este tipo de productos.

Los productos para el cuidado personal, en especial los cosméticos, pueden ser fácilmente entendidos como bienes no necesarios, ya que si bien su uso es diario, las personas pueden vivir sin ellos.

Sin embargo, en nuestra ciudad estamos viviendo un gran boom de establecimientos especializados en productos de belleza que están disponibles en todos los rangos de precios y canales de distribución, lo que los convierte en productos accesibles.

La compra de maquillaje como una indulgencia explica este desempeño. Durante las crisis económicas, las personas se quieren sentir bien consigo mismas y los cosméticos están entre los productos que logran este efecto en los consumidores.

Es un pequeño lujo, pero creo que lo valgo y lo merezco, más que un slogan es una filosofía de vida que aplica principalmente en economías deprimidas como la nuestra, porque las compras indulgentes son una forma de interrumpir, por momentos, la crisis económica personal en la que se vive.

¿Es desmarketing o marketing inverso la estrategia que utilizan las tabacaleras?

Séneca, filósofo romano que vivió en los primeros años del siglo I de nuestra era, afirmaba con sabiduría que “Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian”.

Este pensamiento ha sido capitalizado en la industria tabacalera por sus mercadologos, al implementar estrategias de desmarketing que les han sido impuestas por el estado, a sabiendas que no producen el efecto de evitar el consumo entre su público objetivo.

A través de estrategias de desmarketing las empresas buscan desincentivar el consumo de sus productos, utilizando herramientas de marketing, tal y como lo hacen las organizaciones que proveen servicios de agua potable y energía eléctrica y de forma más agresiva, algunos bancos y empresas que discriminan y segregan a quienes no son su target.

Si las estrategias de desmarketing son efectivas, ¿Por qué entonces no funcionan los pictogramas que aparecen en las cajetillas de cigarro, así como las regulaciones que existen para su consumo?. La respuesta podría ser la siguiente: Las marcas de cigarros venden “el placer de fumar” como promesa básica y el mercado lo que en realidad compra es una adicción a la nicotina, que es más poderosa que la del alcohol, porque se adquiere con mayor facilidad entre menor es la edad del consumidor.

En un estudio reciente sobre el tabaquismo en México, https://www.mercawise.com/estudios-de-mercado/estudio-de-mercado-sobre-tabaquismo se encontraron los siguientes resultados: el 91% de los entrevistados afirman que los pictogramas en las cajetillas no tienen efectos entre los fumadores y esto se entiende, si consideramos que el 78% de ellos iniciaron a fumar antes de los 16 años. Los insights que se identificaron en este estudio son: Por imitación, para pertenecer a algún grupo social, por que les gustó el sabor y para sentirse más grandes.

Ante esta realidad, es posible que los fumadores puedan reducir su consumo, pero difícilmente lo abandonarán, porque según Séneca, “aman su vicio”. La reacción de los jóvenes ante los pictogramas en las cajetillas será de “a mí eso no me sucede ni sucederá”, así lo piensan y así lo dicen porque su neocortex no ha madurado lo suficiente para poder ver las consecuencias de sus actos y decisiones.

Si en realidad al sector salud del gobierno le interesa que los jóvenes reduzcan o eliminen el habito de fumar, entonces deberán de tener estrategias de desmarketing creativas, con mensajes dirigidos al cerebro reptílico y límbico de su target, para lograr desincentivar el consumo de tabaco. No olvidar que las personas aprendieron a fumar a escondidas para retar a la autoridad en la familia y eso es lo que actualmente hacen ante las campañas de la autoridad gubernamental, Por lo anterior, lo actualmente están haciendo las empresas tabacaleras son estrategias de marketing inverso, con la complacencia de las autoridades del sector salud.

El mercado de mascotas caninas está ladrando

“Cuándo los hechos cambian, cambio de opinión”, afirmaba el economista John Maynard Keynes considerado como el padre de la macroeconomía moderna, al referirse a la dinámica de los mercados, qué al ser entes vivos están sujetos a momentos biológicos que definen su grado de madurez.

Bajo esta premisa analicemos en esta ocasión las tendencias del mercado de mascotas caninas en está “ladrando” de forma positiva, al mostrar un crecimiento importante en los últimos cinco años. De una producción de 684 mil toneladas de alimentos en el año de 2010 pasaron a 920 mil toneladas en el año 2015, esperando un crecimiento del 8% para este año 2016.

Por otra parte también estamos siendo testigos del esfuerzo de organismos por promover leyes y refugios que protejan a los animales, especialmente a los perros. Asimismo están también las organizaciones que privilegian la adopción de animales de compañía y promueven actividades masivas de convivencia entre las mascotas y sus dueños.

En la zona metropolitana de Guadalajara, cerca del 32% de los hogares tienen la menos una mascota canina y distintas fuentes de información coinciden en que existen actualmente en México alrededor de 30 millones de perros, de los cuales 10 millones son callejeros.

Los 20 millones de perros domésticos representan un valor de mercado cercano a los 2,200 millones de dólares anuales, por la venta de mascotas, alimentos, servicios veterinarios y accesorios.

Lo anterior ha generado la oportunidad para las marcas de elaborar una mayor diversidad de productos, desde una nutrición variada con alimentos secos, semi húmedos y húmedos acordes a la talla y al peso, así como a su actividad y condición de salud, pasando a los juguetes, las camas, las golosinas, los suéteres, collares, etcétera, permitiendo una gran variedad de productos, cada vez más especializados, para atender todas las necesidades de las mascotas.

A lo largo de estos últimos años, el estilo de vida de los tapatíos ha cambiado radicalmente en lo que respecta a su relación con las mascotas caninas, a medida que la población ha venido tomando conciencia de la importancia del bienestar animal, derivado de diferentes factores.

En los últimos 15 años, el número de nacimientos de bebés disminuyó 17%, mientras que el de perros aumentó un 20%, según datos del INEGI y de Euromonitor.

Se considera que algunas de las causas de este aumento son, en primer lugar, que los hogares de parejas sin hijos, según el Consejo Nacional de Población, aumentaron de 7.7 a 8.6% entre 2010 y 2015. Muchas de estas parejas deciden tener una mascota en lugar de hijos.

En segundo lugar, los matrimonios jóvenes postergan tener hijos para después de los 30 años y, cada vez más padres, sufren el síndrome del nido vacío. Este cambio social ha traído un concepto: los ‘perrhijos’.

En un tercer lugar, están los cambios demográficos y sociales que están provocando que en los hogares unipersonales, tengan mascotas a las cuales cuidan como si fueran su familia. Y en un cuarto lugar, tenemos que se ha demostrado que convivir con una mascota canina ayuda a las personas a reducir el nivel de estrés y la presión arterial, a potenciar la autoestima, la habilidad social de los dueños, y a mejorar la comunicación y la afectividad dentro del hogar.

Los números son sólidos, las necesidades de los clientes dueños de animales de compañía seguirán incrementando y diversificándose con el paso de los años y las tendencias y estudios globales lo ratifican. Las oportunidades de inversión para las marcas son claras. Al escuchar al mercado de mascotas en México, que está ladrando fuerte y claro, nos muestran que los hechos y las opiniones están cambiando.

El hombre: un cazador en tiendas de autoservicio

Hace algunos años de la Riva Group publicó un estudio muy interesante sobre el comportamiento de algunos hombres dentro de los supermercados. Al paso del tiempo esta conducta ha seguido modificándose y ante ello, las tiendas de autoservicio han venido modificando sus estrategia de Merchandising.

Para entender este fenómeno vamos a recurrir al Etnomarketing y a un análisis interpretativista de los hechos que hemos observado. A partir de nuestros códigos culturales podemos inferir que el hombre, por su propia naturaleza, no disfruta ir de compras a una tienda de autoservicio para comprar los alimentos necesarios en el hogar.

Podemos observar que cuando va con su pareja, la protagonista de la actividad es ella y al hombre le toca ayudar a la mujer con la recolección de víveres, llevar el carrito, pagar, subir y bajar bolsas.

Desde un punto de vista antropológico, el hombre en su naturaleza es cazador y no recolector. Tiene una misión en la que enfoca la vista sobre una presa y la atrapa.

Durante los últimos años, en los hogares tapatíos los roles de género se han estado reconfigurando. Al día de hoy ambos géneros negocian y se reparten actividades por igual.

Es así que, aunque siempre han existido los hombres que van al súper, ahora podemos observar hombres en las tiendas de autoservicio, que no van de compras por obligación para cumplir con el “mandado”, sino que lo hacen por distracción, aprecian más la experiencia y se toman su tiempo para probar e interactuar con el entorno.

Al estudiar este nuevo comportamiento, descubrimos la forma como estas personas compran y se apropian del espacio en el supermercado como un lugar de exploración, al recorrer cada uno de los pasillos para ver qué hay de nuevo, leer etiquetas y comparar precios.

Esto no significa que estén dejando a un lado su instinto de cazador; por el contrario, se están apropiando de un territorio de recolección y lo están convirtiendo en un territorio para cazar.

Estos cazadores de ofertas y novedades, buscan ir al supermercado en horarios y días en los que consideran que hay menos compradores y ello pueda facilitar la exploración. Uno de los beneficios que buscan, es un espacio personal. Ir sin compañía garantiza un momento de calma ante la falta de lugares libres de estrés.

Cuando están acompañados se sienten limitados por su esposa o familia para satisfacer sus gustos, pero aprovechan para ubicar los productos que se llevarán cuando regresen solos. Al igual que todos los compradores, llevan una lista de productos de primera necesidad. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esos productos se compran en compañía de la mujer.

¿Qué es lo que están haciendo los supermercados? por ejemplo los nuevos formatos de Superama con aprox. 1000 m2.

Están dejando libre el espacio para cazar y no invadir su territorio. Rotan los productos y los introducen por tiempo limitado para hacer la experiencia de compra más divertida, ya que de esta forma, las presas estarán en constante movimiento y los cazadores tendrán que afinar su instinto para evitar que se escapen.

De hecho prefieren los supermercados con un área de venta menor, que ofrecen una amplia variedad de productos especializados, pues así limitan su búsqueda y exploración a solamente las “presas” que les interesan. Las activaciones que realizan para ellos estas tiendas, donde por tiempo limitado venden productos importados de diversos países, son motivo para ir a cazar.