Antropomarketing

El mercado son personas conversando

¿Quiéren monologueeeee?, con esta expresión solía iniciar hace algunos años, el comediante Adal Ramones su show con un mónólogo, que en ocasiones tenía más de 40 minutos de duración. Era una época en la que las marcas también utilizaban en sus campañas publicitarias el monólogo, para transmitir información.

Actualmente el monólogo está circunscrito a los teatros y escenarios de comedia. Y si bien es cierto que de parte del público hay reacciones de risas o aplausos, no se podrían definir como conversaciones. Hoy en día es frecuente encontrar marcas que siguen utilizando el monólogo en sus campañas publicitarias, tanto en el mundo real como en el virtual.

La comunicación en mercadotecnia debe ser un proceso artesanal, que en estos tiempos ya no acepta producciones masivas y en serie. Especialistas afirman sobre el valor que las marcas aportan a su comunicación cuando son capaces de personalizarla, ya que no debemos olvidar que los mercados son entes vivos integrados por personas.

La personalización se ha convertido en una prioridad para las marcas dentro de sus acciones de comunicación y mercadotecnia, sin embargo son pocas las marcas que demuestran tener la capacidad de entender a profundidad a sus clientes para poder conversar con ellos.

Hallazgos del estudio “The consumer conversation” realizado por IBM indica que aún cuando el 80 por ciento de las empresas dice tener una visión completa de cada uno de sus clientes, sólo el 22 por ciento de los consumidores perciben que son tratados como personas por las marcas.

Las conversaciones entre personas se escuchan “humanas” y es en este punto donde considero que están fallando algunas marcas, cuando su comunicación no parece humana. La voz humana es abierta, natural y sincera ya sea transmitiendo información, opiniones o mensajes. Este concepto de voz humana debe ser auténtico y coherente en las marcas que comunican cuando pretendan transmitir emociones.

Para concluir, se puede afirmar que para que una marca pueda conversar con sus clientes, lo primero que debe hacer es escucharlos y observarlos para poderlos entender. La conversación entre una marca y su mercado debe ser un auténtico diálogo, en el que ambas partes al escucharse, muestren quienes son, lo que quieren y necesitan. Cuando se pierde la capacidad de conversar, perdemos aquello que nos hace humanos.