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¿Seré para ti único en el mundo?

Si bien la pregunta con la que titulo esta publicación pareciera el inicio de un diálogo romántico, la verdad es que la pregunta es la base sobre la cuál se debe construir una marca personal.

Uno de mis libros favoritos desde la infancia, es “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry. Lo es por la profundidad de sus reflexiones, a las cuales les damos un significado diferente en las distintas etapas de nuestra vida.

Hace unos días releyendo el libro, me encontré con el pasaje en donde El Principito se topa con el zorro y ambos desarrollan la siguiente conversación: “Para mi no eres todavía más que un muchachito, semejante a cien mil muchachitos. No te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro, semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo”.

 La oración seré para ti único en el mundo pone de manifiesto que lo que nos hace distintos no es únicamente aquello que depende de nosotros, sino especialmente la forma en la que nos perciben los demás. Nuestra marca personal.

Con la reflexión que hace el zorro con El Principito: Tendremos necesidad el uno del otro, se pone de manifiesto la idea del valor que aportamos a los demás y que nos convierte en imprescindibles. Nuestra marca personal.

Resulta interesante descubrir que la única palabra o adjetivo excluyente que existe en el diccionario es “única”. Cuando decimos “única” significa que no existe otra igual. Con base en lo anterior, surge la pregunta: ¿Qué es lo que te hace ser una persona única en el mundo?.

Lo que te hace una persona única en el mundo es el valor que transmites a los demás. Ese valor es lo que te distingue de entre una masa de personas con características aparentemente similares. La conexión emocional es un aspecto clave para que las personas perciban el valor que les aportas.

Una correcta propuesta de valor fomenta relaciones valiosas y necesidades mutuas.

Todas las relaciones humanas, las personales, las profesionales y las híbridas, se basan en una idea de valor para que maduren y permanezcan.

Para comunicar esa propuesta de valor que te hace diferente, recomiendo lo siguiente: explica primero el beneficio para tu cliente y luego explica qué haces para lograrlo. ¿Y si además, la Propuesta de Valor fuera única?

Si buscáramos en el libro de los récords de Guinness, es posible que encontremos muchas propuestas únicas. Si son de valor o no, lo tendría que valorar cada uno de ustedes. Por ejemplo, ¿qué valor te aporta una persona que es la única en el mundo que en 30 segundos dobló con las manos un sartén de aluminio, hasta reducirlo a la mitad de su tamaño original?. En mi caso, esta persona con su actividad que lo hace ser único en el mundo, no aporta valor a mi vida personal ni a la profesional.

Para concluir, te invito a realizar el siguiente ejercicio que consiste en completar la siguiente oración: Soy la única persona en este mundo que…