Antropomarketing

“Soy como soy y no me parezco a naiden (sic)”

En el México de mediados del siglo pasado, Pedro Infante hacía cantar a las personas de esa época: “soy como soy y no me parezco a naiden (sic)”. Al día de hoy con base en la letra de esa célebre canción, es como se construye una marca personal.

Cuando se habla de marca personal, es común encontrar planteamientos relacionados únicamente al campo profesional o comercial, en el que se hace alusión a lo que una persona ofrece a su mercado para ser elegido, como consecuencia de que supo hacerles ver sus cualidades que lo hacen ser diferente a los demás.

No coincido del todo con este planteamiento, porque creo que la marca personal es algo más completo, ya que considero que la persona no es divisible en campos, profesional y particular, principalmente si quiere transmitir aquello que hace mejor que otros. Entonces es muy importante que sepa transmitir el por qué lo hace, ya que ahí es donde radica la verdadera diferencia.

Por eso, si sólo nos ocupamos de crear un personaje para nuestra marca personal que se ajuste a lo que pensamos que el mercado va a requerir, nos estaremos equivocando porque, de alguna manera, surgirán incongruencias.

Dichas incongruencias pueden tener repercusiones en todos los aspectos de la vida. Error grave es si en el ámbito profesional nos perciben de una manera y en el social o familiar de otra, porque en alguno nos estaríamos engañando a nosotros mismos.

Es lo que ocurre cuando alguien tiene como objetivo “venderse” sin que lo que hay detrás, respalde la imagen que presenta.

La coherencia es un elemento fundamental para tener una marca personal sólida, donde los hechos estén alineados con los pensamientos y las palabras. Si desconcertamos con nuestras acciones, no estaremos generando confianza y este es, en mi opinión, un valor en alza en el mercado.

Un elemento importante, es tener claros nuestros valores, sobre todo aquellos a los que no podemos renunciar por nada, los que realmente vivimos en el día con día y que son los que van a reforzar nuestra identidad. Vivimos en una sociedad donde la transparencia es un valor, aunque se han perdido otros fundamentales y las redes sociales e Internet hacen que todos seamos mucho más visibles que hace unos años.

La marca personal siempre se basa en una emoción sostenida en la mente de otra persona. Siempre. Porque una emoción consolidada en la mente de otras personas es, sin duda, de gran valor. La confianza en la marca personal aumentará. La fuerza de la marca personal se basa en la emoción.

Como conclusión, se puede afirmar que para descubrir “quién soy y por qué no me parezco a naiden” (sic) lo primero que debe hacerse es un trabajo de introspección e intentar averiguar cómo soy, cómo me veo y cómo me acepto. Si no te conoces bien nadie creerá en ti, y como cualquier empresa debes tener una personalidad propia y reconocible. Cuanto más te conozcas, menos temor tendrás en mostrarte en público.

Esto último es muy importante y no es tan fácil como en ocasiones se piensa, porque solo a partir de aquí, se podrá empezar a trabajar sobre la forma cómo se debe definir una marca personal.